Cartas

CARTAS DE CRISTINA A ALGUIEN

 

Por María Cristina Heyazi

 

 

Hola, Soy Cristina H, pero me dicen TIKI. Anoche, de la nada, me ofrecieron escribir para una página periodística de Instagram… ¡A mí, que casi no sé que es Instagram! No dormí casi nada.

Pero hoy puse mi decisión a los pies de Dios. Le pedí que si es su voluntad, me inunde de sabiduría con el Espíritu Santo y lo haré, sino, no.

Tengo casi 69 años;  a punto de ser abuela por primera vez y en medio del asilamiento por la pandemia.

Y me surgió esto. ¡Increíble!

Entonces… ¡manos a la obra!

CARTA 1: "MANOS A LA OBRA" 

CARTAS DE CRISTINA A ALGUIEN

 

Por María Cristina Heyazi

 

 

Hola, aquí estoy nuevamente. Después de mucho pensar, decidí hacer lo que más me gustó desde niña, escribir cartas. Cartas en papel que después pasarán a la compu para que lleguen a ustedes como tengan que llegar. Para inspirarme a pensarlas, solamente puedo hacerlo por este medio.

El papel y lápiz, o la birome, son mis grandes compañeros de siempre.

Si en este momento llegás a mi casa de sorpresa o abrís mis carteras, bolsos o  billeteras, vas a encontrar algo para escribir, anotadores, cuadernos, libretitas o simplemente papel y lápiz.

Si me tengo que encontrar con alguien en algún café, generalmente llego un rato antes e inmediatamente saco algo para escribir, y si no llegara a tener, busco una servilletita y allí aparecerá un recordatorio, la lista del supermercado, las cuentas del mes, los regalos de navidad o la comida del día de la madre.

CARTA 2: " PAPEL Y LÁPIZ"

 

Tengo cuadernos por todos lados por lo que recibo bromas de mi gente. Siempre me intrigó saber por qué yo hacía eso, ya que en mi familia nadie tenía esa costumbre. Curiosidad que me duró hasta que no hace mucho tiempo, ya fallecidos mis padres, vaciando una vieja biblioteca de su casa, me llegó la respuesta. Entre los libros, encontré dos viejas libretas de más de 100 años de antigüedad. Adentro había listas de compras, letras de tangos, fechas familiares, el día de nacimiento de mi madre (18 de enero de 1923), el día en que se comenzaba a usar la lata de aceite o la bolsa de azúcar. 

 

Esas libretas eran de mi abuelo materno, Jerónimo, quien vino de España, joven, casado con mi abuela Modesta y que falleció en 1925, dos años despues de nacer mi madre, Daría. Por lo tanto, no lo llegamos a conocer, ni ella lo recordaba. Nadie sabía que él tenía la costumbre de anotar todo, simplemente creo que genéticamente heredé su costumbre de escribir.

 

Saludos.

 

TIKI

CARTAS DE CRISTINA A ALGUIEN

 

 

Por María Cristina Heyazi

Fotografía: Natalia Salvador

 

 

Hola, nuevamente con ganas de "charlar" un rato. ¿Se puede ser bueno en algo sino se tiene vocación?

Creo que se puede ser bueno pero no, excelente. La excelencia es otra cosa.

Amo enseñar. Desde siempre. Ese amor nació conmigo. Cuando aprendo algo, lo hago en serio e inmediatamente deseo compartir ese conocimiento entre los que no lo tienen.

Desde muy chica tenía esa necesidad de enseñar. A los 4 años le enseñé a mi mamá a darme los remedios mientras estaba acostada. A  los 8, me encontraba en la Iglesia, preparando el Catecismo para mi Primera Comunión y levantaba la mano para ser la primera en "dar la lección". Después la catequista me dejaba ayudarla con las nenas o nenes que les costaba aprender lo que nos daban.

CARTA 3: " LE GANE A LA INJUSTICIA"

 

Cuando aprendí a escribir a máquina en la antigua UNDERWOOD que me regalaron mis abuelos paternos, enseguida me puse a enseñar a quienes no tenían máquina en su casa. En esa época no era fácil y las computadoras no existían, al menos para nosotros.

Estudié Inglés y desde los 13 años siempre tuve alguien a quien enseñar.

Como ven, amé y amo la docencia; pero, no pude ser "maestra" porque tengo un defecto físico.

En 1955, a los 3 años y medio, me enfermé de Poliomielitis y quedé con un defecto al caminar. Mis propios médicos cuando me preguntaban que quería ser cuando fuera grande y yo les respondía " MAESTRA", se miraban entre sí y poco a poco me fueron convenciendo que estudiara para ser Perito Mercantil. Me explicaron que al llegar a 3º año me iban a "bochar"(reprobar) en el examen físico (evidentemente en esa época pensarían que yo iba a dar clase con los pies).

Soy Perito Mercantil, por supuesto, y trabajé en diferentes empresas como oficinista, pero, desde hace más de 45 años, tengo alumnos.

Durante 30 años trabajé en una escuela como maestra extraprogramática de inglés. Hoy, ya jubilada ( de la Caja de Comercio, por no tener título docente), si surge, sigo ayudando y enseñando a quien me necesite.

No tengo el título de MAESTRA con mayúscula , pero creo que mi vocación pudo más y siento que YO LE GANÉ A LA INJUSTICIA!

TIKI

                                                                                                          

CARTAS DE CRISTINA A ALGUIEN

 

 

Por María Cristina Heyazi

Fotografía: Natalia Salvador

 

 

Nací en Villa Luro, a una cuadra de la Avda. Juan B. Justo, en una casa vieja de principios del otro siglo. Casa humilde, tierra, jardín delantero, patio, cuartos, cocina pequeña, baño, techos de chapa. Sólo había un cuarto grande, de 4 x 4, de material. Era el de mis padres y una camita para mí. Mi hermano, Omar, siete años mayor que yo, dormía en el cuarto de atrás.

Cuando llovía mucho, el arroyo Maldonado que está debajo de Juan B.Justo se desbordaba e inundaba el barrio.

Me contaron mis padres muchas veces que un día decidieron que era necesario tirar esa casa vieja y construir una nueva, de material , lo que era y sigue siendo el sueño de cualquier pobre. Por supuesto era difícil, para una pareja joven, de treinta años, obreros y con dos niños.

Así que, con ilusión, se anotaron para solicitar un préstamo en el Banco Hipotecario que en aquellos tiempos , en los que no se hablaba de inflación, tenía préstamos sencillos, fáciles de pagar y en cuotas fijas. ¿Lo pueden creer?

Imagino  mis padres, esperando con ansias el otorgamiento de ese crédito. Pero un dia de Marzo del 55 yo, que ese momento tenía 3 años y medio, dejé de caminar porque me había enfermado de Poliomielitis. Fui víctima de otro VIRUS para el que no había vacuna en ese momento.

Todo en la vida de mis padres se vino abajo. Primero había que ver si yo sobreviviría a la altísima fiebre, a la internación en el Hospital de niños, Hubo que desinfectar la casa y, después de un tiempo, volver al hogar con una hija que no

 
CARTA 4: " LA TORMENTA PERFECTA"

 

caminaba. Médicos, rehabilitación, cuidar al otro hijo de 10 años, trabajar día y noche para pagar gastos nuevos, conseguir "changas" para completar el sueldo. Para ellos, mi enfermedad, como para cualquier padre, fue una tragedia.

Después de unos meses, cuando se habían olvidado por completo, llegó la carta del Banco Hipotecario anunciando que tenían aprobado el crédito a pagar durante 30 años con cuotas fijas. Deberían buscar un albañil, debíamos mudarnos seis meses a la casa de mis abuelos y tendríamos una casa nueva.

Mis padres se sentaron con un mate de por medio a pensar qué hacer. Consideraron que con dos hijos, una enferma, múltiples gastos, aún trabajando los dos, mi papá ferroviario y mamá modista, no tenían seguridad de poder pagar las cuotas; así que ,decidieron rechazar el préstamo.

Y aquí, es donde apareció la ayuda divina. Un par de días antes de que fueran al banco, se produjo una tormenta terrible, se desbordó el Maldonado, se inundó el barrio y mi casa. Y esta vez, el agua llegó al cuarto donde yo estaba en la cama aún sin caminar. Eso, los desesperó.

Al día siguiente, después de limpiar, se sentaron nuevamente con otro mate de por medio y mi padre le dijo a mi mamá : "vamos a aceptar el crédito, si perdemos la casa no será por haberla jugado al hipódromo. Que Dios nos ayude"

Y así fue, a mis cinco años tuvimos la casa de material soñada por ellos terminada. Sencilla, pero más segura, ya no se inundó más y por supuesto pudieron pagar.

Para mi fue la TORMENTA PERFECTA ya que fue enviada por Dios en el momento justo

                                                               

TIKI

Jueves, 2 de julio de 2020

CARTAS DE CRISTINA A ALGUIEN

 

 

Por María Cristina Heyazi

 

 

Mi padre se caracterizó por ser una persona que amaba a los niños con locura. A todos los niños, no sólo a nosotros o a los de la familia. A todos.

Tenía una inteligencia innata para entretener a los chicos. Pensaba que había que dejarlos vivir en libertad y cuidarlos sin que lo noten. Su criterio nació con él y a la distancia todos los recordamos por algo que hizo en especial con cada uno de nosotros. Siempre decía que lo mejor que tenían los niños era que evaluaban las cosas a su modo  y no por el valor monetario que tenían.

Hoy, voy a relatar una anécdota, pero más adelante, seguro van a aparecer muchas otras.

Un paseo dominguero al zoológico de Palermo era la gloria para los niños de mi época y para los de no hace mucho tiempo, en que fue cerrado definitivamente.

Pero, en mi niñez no había televisión (sólo algunos tenían), ni internet, ni nada por el estilo, así que salvo en alguna película, no había forma de ver los animales,sobre todo salvajes.

Un paseo al zoológico incluía viaje, entrada, compra de galletitas para los animales, compra de algo para los chicos, una bebida, un "sandwichito", golosinas y algún juguetito colorido de tantos que vendían para atraer la atención. ¡Ah. y la foto!. Te sacaban una foto al entrar y cuando te estabas por ir trataban de convencerte para que la compres. Como ven, mucho gasto al igual que ahora.

Un domingo cuando yo tenía entre seis y siete años quise ir al zoológico porque me encantaba. Mi hermano, adolescente, por supuesto no se prendió, mi mamá no podía ir porque tenía mucho que coser para entregar en la semana. Justo ese dia, mi papá no tenía guardia en el Ferrocarril (donde trabajaba) así que tanto insistí que finalmente lo convencí (él era fácil de convencer). Pero yo no quería ir sola, así que a las 11 de la mañana salimos tres de mis amiguitos del barrio, mi papá y yo.

 
CARTA 5 : "AMOR INTELIGENTE"

 

Colectivo hasta Palermo, caminata hasta el zoológico, cola para sacar las entradas y a disfrutar del día, por supuesto caminando.

Como yo usaba aparatos ortopédicos, me cansaba caminar y aún en el presente me cansa, así que cada tanto mi papá me alzaba para ayudarme un poco y con el otro ojo cuidaba a los chicos.

Cuando llegó la hora de comer, de una bolsa sacó los "sandwichitos", golosinas y galletitas. Sólo compró unas gaseosas. Hicimos como un picnic super divertido. Y después vino lo mejor.

 

Había un trencito que te llevaba a dar una vuelta por todo el zoológico. Imagino que era un poco caro. Papá juntó todo lo del pic nic, esperó que pasara el trencito y nos dijo: ¡Vamos a andar en nuestro propio tren!

Sacó una cuerdita de la bolsa y nos formó en una hilera, tomandonos de la cuerda y él haciendo de máquina.

Durante un ratito anduvimos por las vías en nuestro propio tren, gritando y saludando a todo el mundo que nos miraba. Todo era risa y diversión.

De grande fui al zoológico varias veces con alumnos y con mis propios hijos. Todo era mucho más moderno y lujoso, pero...al mirar las vías, que aún estaban en el piso, recordé aquel tren inolvidable de mi niñez, creado por el AMOR INTELIGENTE de un joven papá.      

 

TIKI

Fotografía: Natalia Salvador

Martes, 14 de julio de 2020

CARTAS DE CRISTINA A ALGUIEN

 

 

Por María Cristina Heyazi

 

 

Ana Frank siempre ha tenido influencia en mí por diferentes motivos.

Cuando tenía 12 años, Ana, la mamá de mi amiga Mónica, me prestó el Diario de Ana Frank. Fue el primer libro que leí completo, de un tirón. Después vinieron otros, por supuesto, Mujercitas, Señoritas, Los Muchachos de Jo, Heidi, Corazón, etc. Todo lo que se leía en aquella época. Más adelante Las Rimas de Bécquer y así fui creciendo junto a mi amor por la lectura.

Pero, volvamos a Ana Frank.

Leer su diario me impactó. A mis 12 años yo sabía poco o nada del holocausto. La Segunda Guerra había terminado hacía unos años pero no tantos y diferentes compañeraa tenían algún abuelo o familia que habían muerto en la Guerra. Pero eso era todo, no sabíamos mucho más.

Ana Frank cumplió 13 años, el 12 de Junio de 1942 y recibió entre sus regalos, un cuaderno que, con el iempo se iba a transformar en su famoso diario. El Diario de Ana Frank no es un libro triste, por el contrario, es un libro de amor puro donde una jovencita escribía sus sueños.

Así que a mis doce, me enamoré del libro y decidí "copiarme" y yo también comencé a escribir mi propio diario. Un cuaderno de 100 hojas, una birome y arranqué, cosa que hago hasta hoy. Con los años tuve Diarios de Cuero, más sifisticados, mas grandes, mas pequeños o simplemente cuadernos sencillos Cualquier cosa me servía. Hubo épocas en las que no escribí en el Diario, pero sí lo hacía en hojas sueltas, sobre todo en los momentos de alegría y en muchos de tristeza. Les ponía fecha y las guardaba. Tuve épocas muy felices y tambíen los años trajeron complicaciones, como a todos.

 
CARTA 6: "¿CASUALIDAD?"

 

Siempre leí cada cosa que me llegaba que tuviera relación con Ana Frank. Guardé recortes de periódicos de su papá, Otto y de Miep, su secretaria y quien encontró el Diario de Ana después que fueron atrapados. Hace un par de años, mi hijo me regaló un libro de Melissa Müller, que explica la historia anterior y posterior de la familia Frank y la de los que compartieron su escondite. Uno de mis sueños es visitar la famosa casa de Amsterdam, algo casi imposible de realizar.

El pasado 12 de junio nació mi primer y bendecido nieto, Ramiro. Nieto super esperado. Mi nieto de la Pandemia, como lo llamo cariñosamente y de quien voy a hablar más adelante. ¡Hermoso, amor de mi vida!

Ese día Ana Frank hubiera cumplido 91 años. ¿CASUALIDAD?

Tiki

Fotografía: Natalia Salvador

Viernes, 7 de agosto de 2020

CARTAS DE CRISTINA A ALGUIEN

 

 

Por María Cristina Heyazi

 

 

Cuando alguien se va de este mundo, puede dejarte o no, algo llamado Herencia. En mi familia, por suerte, las herencias no son materiales precisamente.

Hoy, les voy a hablar de alguien muy especial en mi vida a parte de mis hijos y nieto, por supuesto.Voy a hablar de alguien que "heredé" de mi mamá Daría, de su hermana Mariana. Mi tía -madrina Mariana es un ser especial. Todos la conocen, y cuando la conocen, la aman.

 
CARTA 7: "HERENCIA"

Martes, 25 de agosto de 2020

 

Es distinta a mi madre, aunque ella se empeña en decir que son iguales y les aconsejo que no la contradigan porque es una causa perdida.

Ya les conté que mi abuelo materno, Jerónimo, español, murió cuando mi mamá tenía 2 años. en 1925. La abuela Modesta, prácticamente recién llegada de España, quedó totalmente sola en Villa Luro, con una hijita pequeña en su casa de Moliere que en aquellos tiempos era totalmente descampado. Por supuesto, tuvo que dejar de llorar al esposo muerto y salir a trabajar lavando y planchando en la casa de una familia adinerada de Flores, que era "super lejos" de Villa Luro, aunque les cueste creerlo. Salía con la nena de madrugada, calles de tierra, cruzaban el Arroyo Maldonado, y en Avda.Rivadavia tomaban el transporte para llegar a Flores. Lavaba a mano, después planchaba con cinco planchas de carbón, regresaban a la tardecita al hogar, para recomenzar al día siguiente. Como verán, no se sentó a esperar que Papá Estado las mantenga, de allí también aprendí el amor al trabajo (pero esto se los cuento otro día).

 

Esta rutina duró varios años hasta que un día la abuela (que era una chica de treinta y algo) conoció a un señor italiano llamado Antonio y se casó formando una nueva familia.De este matrimonio llegó a Moliere mi tía Mariana, cuando mi mamá tenía 11 años. Esa nena, esa hermanita, pasó a ser la "muñeca" de mi madre. Mami aprendió a coser y la vestía. Le hizo los primeros guardapolvos y todo lo que deseaba. Cuando mi mamá se casó, mi tía, que tenía 8 años, lloró tanto que mis padres tuvieron que irse antes de la pequeña fiestita familiar, por miedo a que se enfermara. Con 19 y 22 años, mis padres se convirtieron en "papás jóvenes" de mi tía. La llevaban con ellos a todos lados como si fuera su propia hija.

Tía Mariana es divertida por naturaleza. Generosa como pocos. Es alguien que cuando le preguntas: ¿Cómo estás? Siempre, siempre te va a decir "Bien" "Regio", Cero mala onda.

Debido a la diferencia de edad con mi mamá, fue una tía joven. Al nacer mi hermano tenía 10 años. Al nacer yo, 17. Más que una tía era una hermana mayor. Ella fue mi "cuenta cuentos"  desde que nací y especialmente desde que me enfermé. Cuando yo era chiquita me llevaba a su casa de Versalles donde aún vive y yo la seguía por la casa. Si iba al baño, yo me pasaba en la puerta y ella se reía. Una vez siguió caminando y llegó al lavadero y dándose vuelta de golpe, ató su ropa a la mía con broches. Fue muy divertido. Era capaz de cortar las manzanas en fetas transparentes y acomodarlas como abanico para que yo las comiera. En otra ocasión armó una fiesta para mis muñecas. En el fondo de su casa puso una mesa, hizo una torta chiquita en un molde de mi batería de cocina de juguete y apareció al rato disfrazada de cura con un jarro con agua y bautizó a los muñecos.

Cuando sus hijos eran chicos, tuvieron durante un tiempo, problemas económicos ya que su esposo perdió el empleo. Pero la tía no se deprimió. Como siempre y con buena onda hizo magia. Consiguió trabajo y el dinero alcanzó igual. Una vez  armó un festejo porque habían podido comprar un felpudo y un plumero. Aún hoy recuerdo la situación y me río. Podría llenar cuadernos con anécdotas de la tía Mariana. Ella no cambió nunca. Es buena madre, buena abuela, buena amiga. Cumple con todos. Es "regalera". Tiene un defecto, es compradora compulsiva. Pero es tan feliz cuando compra cosas y las reparte que da gusto verla. Todos la quieren. Todos la llaman TIA. Pero, hasta aquí llego. No se enoje, pero no la comparto. Fue y es mi única tía de sangre y mi madrina y soy su única sobrina. Hoy con 85 años sigue tan joven como siempre, por eso permítanme ser egoísta : NO LA COMPARTO CON NADIE. Ella es la HERENCIA más importante que me dejó mi madre: ¡SU AMADA HERMANA!

 

TIKI