Cultura 21-09-2020

¿PUEDO APRENDER ALGO QUE NO SE?

 

 

Por  Brisa Bujakiewicz y Juan Pedro Tamburelli.


 

Todos, absolutamente todos, nacemos para aprender. El conocimiento transforma nuestro cerebro. Pero… ¿Todos podemos aprender de la misma manera? No. Así como nuestro color de pelo y ojos nos hacen diferentes, nuestras habilidades cognitivas también, pero todos podemos aprender cualquier cosa. 

  Seguramente, alguna vez escuchaste o te dijiste a vos mismo “No puedo tomar clases de francés, piano, tenis o cualquier actividad que quisiera. Hay personas que nacen con un talento natural y yo no, nunca voy a poder.” 

Esto es falso, precisamente, porque no lo sabemos, lo podemos aprender.

 

Pensá que estás en una clase de  piano, te explican cómo tocar una chacarera, un rock, o Para Elisa, de Beethoven. Probas solamente con la mano derecha y pensás ¡Qué fácil! Luego te enseñan a realizarlo con la mano izquierda y seguis pensando lo mismo... Ahora hay que unir las manos y es ahí cuando decis “Bueno, capaz no es tan fácil prefiero abandonar” ¡Pero no!

 Cuando alguien dice, no puedo cantar, no tengo oído. ¿Acaso un niño cordobés no copia el acento de sus padres cuando aprende a hablar? Si cierro los ojos, ¿no puedo imaginar la voz, de mi mamá, papá o de mi pareja? Eso ya es tener oído. 

Cualquiera sea la actividad la intento una vez, me equivoco, pruebo nuevamente y la realizo mejor. 

Mi profesor, me explica una serie de pasos previos para llegar de a poco. Tengo un objetivo, entreno, practico. Un aprendizaje significa esfuerzo, salir de la comodidad del no saber, y  parte fundamental es tener una  predisposición al error. Sí, equivocarse, es parte importante del proceso.

 

Y es ese inicio del hombre como sujeto de aprendizaje, donde se pregunta si realmente quiere realizar ese esfuerzo, quizás esa pregunta sea lo que lo lleve a una atracción hacia el arte como tal. 

¿Existen personas a las cuales no les atraiga la música o simplemente no la entienden? Está claro que para saber escuchar y apreciar el sonido de la misma, y más aún llevarla a cabo a partir del aprendizaje de un instrumento, se debe realizar un trabajo previo de conocimiento, dando lugar a la percepción y quizás dejando de lado los razonamientos por un instante. Y a partir del momento en el cual vivenciamos la música, podemos ser capaces de plantearnos aquellas cuestiones las cuales nos llevan a querer acercarnos y realizar una aprehensión de la misma.

 

Pero quizás, podríamos plantear a la filosofía y la música como dos disciplinas completamente incompatibles. ¿Cómo es posible que la filosofía siendo una disciplina absolutamente racional tenga relación con la música? Frente a ello, podríamos determinar que la filosofía, se encarga de realizar una reflexión de la música. Pero entonces, deberíamos plantear una filosofía de la música como tal.

En primer lugar, podemos partir de la relación entre ideas y sonidos, a partir del primero podemos hablar del segundo. Si no fuera posible una reflexión por parte del hombre, no se podría haber llevado a cabo la música como tal. Pero quizás, más que una simple idea o reflexión, podemos entender a la música como algo que trasciende y nos produce un sentimiento al vivenciarla. Posiblemente, sea algo que nos genere la necesidad de experimentarla, para llevar a cabo las preguntas y considerar las posibilidades que nos presenta la misma. 

 
UNA MIRADA DESDE LA FILOSOFÍA Y LA MÚSICA