Cultura 31 - 05 - 2020

MAGIA NO, PARA ESO ES LA MÚSICA

Domingo, 31 de mayo de 2020

Por: Juan Pedro Tamburelli

 

 

Existen personas que andan por ahí disfrazadas, camufladas entre la sociedad; son quienes esperan al acecho que enciendas una radio o la tele y cuando te distraés, ya estás cantando una de sus canciones.

 

Estas personas, un día, tomaron un instrumento, un piano, una guitarra, un violoncello, o incluso el instrumento natural de cada uno, la voz, y empezaron a sentir una nueva sensación en su cuerpo, algo había cambiado. Sólo las personas que han tenido un arco de un cello sienten un cosquilleo cuando lo apoyan sobre las cuerdas, y al frotarlo estas vibran llenando cada rincón del ambiente con ese timbre único e irrepetible. ¿No me creés? ¿Pensás que exagero? Sólo basta observar a cualquier persona que toque el piano, ver cómo brillan sus ojos, un guitarrista sonríe mientras hace un solo, y el cantante cierra los ojos mientras se enreda en su interpretación.

¿Sigo exagerando? Pruebo de nuevo. Estás en un teatro, hay decenas de músicos en el escenario, todos agrupados por familias, las cuerdas, violines, violas, cellos y contrabajos, vientos, distinguimos flauta, trompeta, fagot (¿Fagot? ¿Es un instrumento? Sí, pero lo vemos otro día) mientras un hombre se pone frente a ellos, y a simple vista, sin ningún instrumento, el público lo conoce como director, los músicos le dicen maestro, pero… 

 

Analicemos este ejemplo casero, cuando estamos en un cumpleaños, sin usar palabras, qué tan fácil puede ser indicarle a todos que comiencen a cantar, sino, el resultado será Q Q que los cu cumplas. Parece difícil pero no imposible.

Y todo esto con un simple movimiento de manos; el director levanta un brazo la música comienza a crecer y a sonar más fuerte; empieza a cerrar los ojos y la música disminuye, baja de volumen, suena más suave, más piano. ¿Acaso eso no es magia? 

 

¿Realmente no tiene un instrumento? ¿Qué hace? ¿Cuál es su función como director? y si bien responder esto es algo complejo, podemos decir que las funciones son distintas durante el ensayo y durante el concierto, pero, me permito decir que tanto en las dos instancias, es el encargado de manejar y controlar la energía entre los músicos y el público.

Pensemos esto, los pilotos de avión atraviesan un momento crítico que es el despegue. No están solos, llevan a cargo varias personas, y no hay margen de error, (salvando las distancias y las consecuencias posibles) en la música pasa lo mismo, el inicio es lo más difícil. Tenés una orquesta (60-80 músicos) y a veces además un coro 40, 60, 80 personas más; tienen que empezar todos juntos, al mismo tiempo y terminar todos juntos también, respirando al mismo tiempo, conectados, sintonizados en el mismo canal. 

 

La música nos permite viajar en el tiempo, recordar viejas canciones que nos traerán recuerdos, situaciones, nos permite imaginarnos lugares, Si tomáramos un grupo al azar de personas, y les preguntáramos ¿escuchás música en algún momento de tu día? definitivamente todas van a decir sí, y si les preguntás para qué la usa o en qué momento la escucha, las respuestas múltiples girarían en torno a: me hace compañía mientras: estudio, cuando cocino, para relajarme, para correr, para despertarme, para dormir, y todo lo que se nos ocurra.

Algo de magia también hay. 

 Ahora imaginate que todo esto lo podés vivir, solamente escuchando, pero… ¿que se sentirá si tuviéramos un instrumento de música en nuestras manos?  Seguramente a más de uno se le cruzó por la cabeza el -no, no puedo yo soy muy malo para la música, no tengo oído, soy muy malo, una vez fui pero dejé, etc. etc.

Todos podemos ser músicos ya que es una habilidad, un oficio que se practica, pero no deja de ser un juego, como cuando lo decimos en francés o en inglés. Je joue du piano o I play the piano,

Capaz ahí está la música, en la magia, en el juego, en un juego de magia que todos deberíamos experimentar.