ESCRITOS 13-09-2020

RESPONSABLES DE NUESTRO TIEMPO

 

 

Por: Vienna 

 

 

No pasa necesariamente porque seamos buenas o malas personas. Simplemente vamos cambiando y a veces en esa transición dejamos tendidos algunos heridos mortales. Es inevitable e imperioso que nos valoremos, que vayamos en busca de lo que creemos que nos puede hacer feliz. En algún momento decidimos girar el barco y emprender nuevos caminos. Pero esta decisión la tenemos que tomar convencidos sino sólo conseguiremos anclar en lugares no del todo apropiados.

 

No podemos intentar comenzar una relación cuando nos vemos inmersos en otra. Aunque sólo nosotros estemos en ella. En estos meses -probablemente producto del encierro- recibí muchos mensajes para retomar alguna “no relación” pasada o incluso de gente con la que ni siquiera fuimos más allá de unas cuantas charlas con cerveza de por medio. Mi cabeza, también harta de este claustro abrumador, finalmente logró despejarse como para analizar la situación. ¿Por qué esas personas, que claramente jamás fueron correspondidas insistían a pesar de los años, de mi abandono, de mis “NO”? ¿No se pusieron a pensar que se les pasaba la vida siguiendo los pasos de alguien que simplemente y por el motivo que fuera no los iba a aceptar? Con la lástima en cada uno de ellos me paré frente al espejo y me pregunté si yo no estaba perdiendo mi tiempo igual que ellos pero con otra persona. Si me quejo de aquellos por no superar la situación por qué no hacerlo conmigo.

A veces para ganar tenemos que aprender a perder. No vamos a poder desplazarnos en otro sentido si seguimos haciendo las mismas cosas, ni le vamos a dar espacio a quienes se esfuerzan por conocernos simplemente porque estamos en otra sintonía. Perdiendo el tiempo como ellos, como yo.

 

Una vez que detectamos el conflicto, tomamos distancia y analizamos objetivamente. Ya es momento de decidir por nosotros y ser un poco egoístas. ¿A cuánta gente nueva le estoy negando una simple charla? Evidentemente me enfoqué mal pero ahora lo veo. Estaba tan claro que no entiendo cómo pude decirle a alguien que estaba perdiendo el tiempo conmigo cuando yo estaba haciendo casi lo mismo con otra persona.

Sigo siendo yo, la persona que ama su libertad más que nada y probablemente decida, ahora sí, dar esa oportunidad que puede cambiarlo todo sin ser funcional a nadie más que a mí misma.

El tiempo cuando estamos encerrados suele ser nuestro peor enemigo, pero como dije, mi libertad es interior y es invencible incluso frente a él.

Desnudarnos, mirarnos detenidamente, escuchar lo que el cuerpo entero pide; hacerle caso a nuestro Chronos interior y girar el timón en busca de nuevos destinos. La teoría está aprendida. Ahora...Pasemos a la práctica.