ESCRITOS 15-08-2020

CAPÍTULO INFINITO

 

 

Por: Vienna 

 

 

Día gris oscuro. Lamentablemente hoy terminé de leer el último libro que compré antes del encierro obligatorio. Un poco a regañadientes decidí avanzar y finalizar los dos capítulos que me separaban de la contratapa. Los que amamos la literatura sabemos que cada final de una historia nos deja una profunda ausencia, una sensación extraña que no podemos definir. Desde que lo iniciamos ya sabemos que en algún momento vamos a extrañar su compañía. Generalmente esto sucede a partir de que atravesamos un poco más de la mitad.

 

Una vez que lo analizo en mi mente varias veces, segundos después de depositarlo por última vez en la biblioteca, tengo esa rara incertidumbre del: ¿y ahora qué?

Con las relaciones humanas me pasa mucho esto. Cuando se inician, sé que probablemente llegue el momento del cierre pero igual, de la misma manera que con los textos, aunque me quede esa extraña sensación, repito esta acción una y mil veces.

¿Qué sería de nuestra vida sin la posibilidad de soñar? Puede pasar un tiempo, pero en algún momento, y a veces sin estar convencidos, decidimos darnos una nueva oportunidad. 

No vamos a reemplazar lo que teníamos sino que probablemente busquemos algo muy diferente. La sola idea de reemplazar me parece terrible, me hace mal. El problema es que aquello nuevo que llegue deberá ser muy distinto de lo anterior, pero conservar nuestra esencia. Un libro que supere al que acabo de finalizar es difícil de encontrar. Es casi como pretender una relación mejor que la última que tuve.Difícil también, pero no imposible.

 

Siguiendo con la teoría de los libros y las relaciones, puedo asegurar que cuando comienzo, me cuesta terriblemente engancharme, tener ganas de estar con él y leer sin distracciones. Pero una vez que se produce la magia, soy feliz. Aunque sea por poco tiempo: esa sensación vale la pena para nuevamente arriesgar y confiar.

Es en este momento, en el que me encuentro sin libro y sin relación, cuando tengo que cambiar mi visión de la vida y relajarme. Sería algo así como: disfrutar del paisaje antes de llegar al destino.

 

Es por eso que esta vez no me ocupo en buscar algo. Las cosas llegan solas.Cuando sea el momento, probablemente después de traspasar un largo trecho, voy a engancharme y ahí conectaremos los dos.

¿Qué se hace en la espera? Supongo que todo. Cualquier cosa que sienta ganas. Es un momento para no dar explicaciones y disfrutar de esa libertad que nos da el sabernos sueltos, sin amarras. A veces el recorrido incluso puede ser más interesante que el destino, solo que no le prestamos la atención suficiente, por estar alerta a lo que tal vez vendrá.

 

En este recorrido, por lo pronto, decido abandonar un tiempo los libros. A veces también está bueno cambiar de pasión. Por ahí, si se modifica el rumbo puede aparecer la magia de otra manera y…¿por qué no? ya nunca más pensar en el final.