ESCRITOS 27-06-2020

AMORES ON LINE

 

 

Por: Vienna

 

 

Ya llevamos cien días encerrados. Demasiado tiempo para pensar, para analizarnos, para responderle a todos los ex que se habían olvidado de eliminar nuestro número. ¿Y ahora? Lo divertido ya no lo es tanto y la rutina que odiábamos empieza a reprocharnos nuestras constantes quejas pasadas. A lo mejor necesitamos volver un poco a eso. A lo mejor, yo lo necesito. 

 

¿Qué va a suceder con las historias que empezaron en cuarentena y se fueron sosteniendo en el tiempo, con sus altos y bajos, cuando todo finalice? ¿Serán relaciones que llegarán a algún destino o morirán en el mismo instante en que se decrete el fin del aislamiento?

 

Reconozco que amo hablar sobre literatura, filosofía y mis conversaciones hasta muy tarde en la madrugada son de las mejores cosas que me pasaron en estos cien días de encierro. Pero tengo muy claro que la vida no se trata únicamente de intercambiar pensamientos sobre Nietzsche, Girondo o García Márquez. Es mucho más que eso. Simplemente, a veces por chat creo que puedo ser yo y no ver al otro de un modo tan distinto, tan “otro”.Por eso tampoco me gustan demasiado los audios. Escribir me da más confianza.

En esta nueva etapa, en la que me había propuesto aceptar diferencias (algo impensado antes), irónicamente es cuando más lejos estoy. ¿Por qué la gente es tan rara, tan diferente? Aunque mi amigo siempre me dijo que si pienso que todo el mundo es el problema, la causa seguramente esté en mí.

 

Pero... ¿Qué hay de ellos? Esas personas que vemos tan raras, diferentes, distorsionadas. A veces no encajar no es divertido. No pertenecer a ningún grupo es en cierta manera sentirse afuera del mundo.

 

Muchas de ellas siempre nos remitirán a la pérdida de la libertad; a uno de lo momentos más terribles en nuestra vida y creo que a nadie le va a gustar recordar esto una vez que finalice. También, los que acostumbran ver el vaso medio lleno dirán que gracias a ese vínculo pudieron sobrepasar el aislamiento y todo fue mucho más llevadero. Como para el amor, afortunadamente, no hay reglas establecidas podemos decir que ambos pensamientos son válidos.Lo que particularmente siento es que nada de esto  es parte de la vida real. Es como si estuviéramos en una especie de limbo.

 

Yo, que siempre admiré mi visión diferente de la vida, hoy ya no sé si eso es objeto de orgullo como pensaba. A veces estar tan lejos es motivo de temor y confusión. Pero también sé que no se puede pertenecer cuando en el fondo no queremos. Porque todos ellos son lejanos, son otros, son tan extraños que no los comprendo. Sé que no quiero ser como la mayoría de ellos porque no puedo fingir una personalidad nueva. Igual, hay días que me siento tan afortunadamente lejos que prefiero encerrarme en mi misma y quedarme sola. Probablemente es verdad que no sea un tema del otro sino mío. También es posible que existan más personas que piensen así de las que imagino. En ese caso estaría bueno encontrarlas porque, a lo mejor, ahí se podría modificar eso tan arraigado que nos aleja del resto.

 

Mientras tanto voy a seguir compartiendo las madrugadas con algunos de los escritores que tanto marcaron mi vida. En ese ámbito no estoy tan sola. Es más, nadie me entendería tanto como ellos.