Sociedad 05-07-2020

EDUCACIÓN PÚBLICA ON LINE

 

 

Por: Micaela Bordes

 

A mediados de marzo se anunciaba la suspensión de las clases en las aulas. Docentes, alumnos y hasta padres tuvieron que idear rápidamente nuevas formas para adaptarse. En el caso de la UBA, las decisiones variaron según cada facultad. Medicina, Derecho y Económicas continuaron dando clases en la fecha estipulada pero de manera virtual. En Filosofía y Letras, el comienzo se postergó un mes y, en ese tiempo, los docentes de las cátedras tuvieron la libertad de decidir si su materia podía darse de manera virtual o no. 

 

Con la confirmación del 98% de las cátedras comenzó el cuatrimestre. Otros casos distintos se dieron en Sociales o FADU, donde algunas materias adelantaban lecturas o daban clases pero que no tenían condición de obligatoriedad. Recién a mediados de junio ambas facultades dieron comienzo formal a su primer cuatrimestre (que se convirtió en trimestre o bimestre).

 

Los alumnos tienen que tener al alcance lugares para comprar sus materiales y las producciones requieren de un seguimiento individual que cada docente le brinda a su alumno. Este procedimiento se ve imposibilitado sin el contacto cara a cara. A todo esto se le suma la carga emocional que genera cursar todo un cuatrimestre desde casa. Los docentes se ven forzados a planear y discutir todos los métodos desde sus casas, los grupos de estudios de los alumnos se ven truncados y las clases se resumen a un docente hablando frente a caras silenciadas y en muchas ocasiones, sin siquiera la cámara encendida. 

 

 

Otro aspecto que se está tratando en este momento es la aprobación de los finales virtuales. En algunas facultades, se quitó la posibilidad de la promoción directa cuando se instaló la modalidad virtual.

Sin la promoción y sin los finales, el panorama supone una acumulación de materias cursadas pero no aprobadas para los alumnos. 

 

A grandes rasgos parece que las clases virtuales están funcionando correctamente pero la particularidad de cada condición deja entrever algunos inconvenientes. Docentes que no contaban con los conocimientos tecnológicos que este nuevo método requiere, conexiones inestables, plataformas con límites de tiempo o de espectadores, hogares donde las computadoras no son suficientes para todos los miembros de la familia. ¿Y qué pasa con aquellas carreras donde las materias prácticas predominan?

 
¿LOGRÓ LA UNIVERSIDAD DE BUENOS AIRES ADAPTARSE A ESTA NUEVA REALIDAD VIRTUAL?