Sociedad 18-10-2020

¿POR QUE SE CELEBRA EL DÍA DE LA MADRE?

 

 

Por: BRISA BUJAKIEWICZ

 

«Hay un solo niño bello en el mundo y cada madre lo tiene.» - José Martí

 

A lo largo de los años se lleva a cabo la celebración por el Día de las Madres pero ¿cómo se originó esta festividad?

Si bien, podemos decir que el día de la madre es todos los días, ya que el ser madre es una tarea de tiempo completo, se opta por una fecha para celebrarlo ¿A qué se debe y cómo surge esto?
En la Antigua Grecia, se honraba a la diosa Rea, la cual era una divinidad de las cavernas, las montañas, murallas, y fortaleza de la naturaleza y los animales. La misma, era la madre de los dioses Poseidón, Zeus, y Hades. Pero, si nos remitimos al origen etimológico de Rea podemos percatarnos de que la misma significa flujo menstrual o líquido amniótico, el cual se encarga de rodear y amortiguar el embrión, permitiendo al feto moverse dentro de la pared del útero. Esto, nos lleva a comprender la unión entre la madre y el bebé, desde la concepción.

 

Pero, a pesar de la conmemoración de Rea en la antigua Grecia, los cristianos tomaron dicha celebración transformando la misma en un homenaje a la virgen María. Este festejo, se encuentra fuertemente vinculado en su origen con el calendario litúrgico que, la Iglesia Católica, utilizaba antes de la Reforma del Concilio Vaticano II. Luego de ello, la fecha de la celebración se estableció el tercer domingo de octubre, en Argentina. Si bien, debemos destacar que con el paso del tiempo, la festividad perdió en totalidad su contenido religioso, aún se encuentra presente formando parte de nuestras efemérides, quizás, como un rito en la sociedad. Conmemorando y reconociendo el amor más sincero que puede tener un ser humano.

Como bien decía Benedetti en uno de sus poemas:

“…Cómo quisiera comprenderla

     Cuando la veo igual que antes

 …Pero a esta altura, qué otra cosa

    Puedo hacer yo que divertirla…”

Reflejando en palabras su vivencia con su madre, dejando expuesto lo poco que podemos devolverle a aquel ser que nos tuvo y contuvo, cada día y cada noche. Y quizás, lo poco que podamos devolverle, también sea mucho.