SOCIEDAD 04-11-2020

¿QUE HACEMOS CUANDO LAS MUSAS ESTÁN DE VACACIONES?

 

 

Por: Flavia Vecellio Reane.

Analista en Medios de Comunicación Social. Docente. Periodista.

 

La velocidad máxima alcanzada por un guepardo al correr es de ciento treinta (130) kilómetros por hora. ¿Todos los guepardos alcanzan esa velocidad? Probablemente, no. Pero no porque no puedan.

Si un guepardo llega a ese nivel de velocidad, toda la especie tiene el potencial de alcanzar esa marca. Seguramente no todos los miembros de la especie guepardo se esfuercen para ello. Sin embargo, podrían si quisieran.

Cuando hablamos de creatividad, muchos inmediatamente que se plantea el tema dicen, sin ningún problema: “yo no soy creativo”, o “la creatividad no es lo mío”. Esa reacción es extraña, porque aún no escuché a nadie decir tan libremente  una expresión tal como “yo no soy inteligente”, “la inteligencia no es lo mío”. Curioso, porque la creatividad es parte fundamental de la inteligencia.

¿Qué es la creatividad? Es la capacidad de vincular conocimientos, religarlos, y sacar nuevas conclusiones o proponer conocimientos nuevos.

Si la especie humana tiene entre sus miembros a Aristóteles, Leonardo Da Vinci, Albert Einstein y Nicola Tesla, significa que la especie humana puede alcanzar altísimos niveles de creatividad. ¿Todos podemos ser como ellos? Probablemente no. Pero todos tenemos creatividad. Y mucha más de la que podemos imaginar.

 

Existe la falsa creencia de que la creatividad es propia de profesiones u oficios vinculados a las artes. Esto es erróneo. El pensamiento creativo, necesario para la resolución de problemas, es fundamental para todas las actividades humanas para, nada menos que, lograr la supervivencia. Sin embargo, algo es real: muy habitualmente, la creatividad es una necesidad acuciante en tareas como las que se realizan en las Agencias de Publicidad, los Departamentos de Prensa, y en la creación de contenidos para la Industrial Cultural… Hay que salir a “la cancha” en dos horas con un mensaje persuasivo, o perdemos un cliente. Eso, ¡sucede! Y, como todos sabemos, a veces no se nos ocurre nada.

A un cliente o a un jefe no se le puede decir, como Joan Manuel Serrat, “pero hoy las musas han "pasado" de mí… Andarán de vacaciones…”. Porque por más cierto que sea, el cliente o el jefe no lo van a tomar bien. Nos van a echar. (Tal vez esa adrenalina sirva para acicatear nuestra creatividad)

 

¿Qué podemos hacer para evitar caer en esos peligrosos bloqueos creativos? Gimnasia mental. La creatividad es como un músculo que cuanto más se lo hace trabajar, más se desarrolla y más rápido responderá.

El avance de las neurociencias nos acerca toda una batería de ejercicios que podemos realizar para hacer crecer nuestra creatividad. Este artículo tiene por fin repasar una serie de “rutinas mentales” a las que acudir cuando no se nos ocurre nada, y la solución al problema tiene que llegar ya.

UNA RUTINA SENCILLA

No sabemos cómo salir del bloqueo creativo, y no tenemos a nadie con quien hablar. Hoy, y desde hace ya varios años, eso no es escusa válida para nada: el primer paso para salir de esa oscuridad, es buscar información. Y buscar información, hoy, está a un clic de distancia.

La BÚSQUEDA DE INFORMACIÓN, ya sea a través de medios de digitales, como en bibliotecas o dialogando con personas sobre el problema que tenemos que resolver, es el camino más rápido y más sencillo para encontrar una nueva mirada, un nuevo enfoque, un dato desconocido que, siempre, ayuda al momento de elaborar una nueva idea.

La recomendación constante y siempre vigente para quienes quieran entrenarse como seres creativos, puede resumirse en la famosa frase de Steve Jobs: “stay hungry stay foolish” (mantente hambriento, mantente alocado). El hambre de conocimiento y la capacidad de jugar con las ideas que ese conocimiento provoque es el único camino para mantenerse sanamente creativo.

Otro ejercicio simple para salir del bloqueo creativo es la OBSERVACIÓN. Darse el tiempo, todos los días, para prestarle la debida atención a nuestro entorno, al entorno del problema que tenemos que resolver, y a otros entornos, a escenarios diferentes a los que estamos acostumbrados a transitar. ¿A qué nos referimos con OBSERVAR? Casi a un ejercicio diario de contemplación meditativa. Si usamos transporte público para viajar, dejemos por un rato de escuchar la música que tenemos guardada en el teléfono celular. Escuchemos lo que la gente dice y comenta a nuestro alrededor. Miremos cómo se comporta la gente que no conocemos mucho pero que tenemos cerca, a veces de modo casual. Ese contemplar libre, sin prejuicios, nos va a suministrar un caudaloso flujo de nuevas ideas.

Si buscamos inspiración observando a la naturaleza, el ejercicio creativo se llama BIÓNICA. La especie humana se nutre desde los albores de nuestra historia de ideas que copió de otras especies. En algún momento el hombre comprendió que la fricción que la caída de un rayo provoca genera fuego. Y comenzó a frotar piedras, brotó la chispa y dominó el poder de la llama. En otra etapa habrá notado el hombre que los castores, con la acumulación de troncos, podían cambiar el curso de los ríos, y surgió del castor la idea de construir diques. Alguno se percató que la araña cazaba tejiendo redes y esperando, y el hombre construyó el medio mundo, la red de caza e Internet.

No sólo la construcción de cosas es el resultado de la aplicación de la BIÓNICA. La observación de la naturaleza nos permitió aprender comportamientos de otros animales. Aprendimos a cazar observando al tigre, al león, al leopardo. Extrajimos la idea de volar, obviamente, de observar a las aves. Y puedo seguir apuntado ideas que “les robamos” a otros animales hasta el infinito. Mirar a los seres del campo, de la selva, y del mar también va a incrementar nuestra creatividad.

 

EJERCICIOS DE COMPLEJIDAD MEDIA PARA ENTRENAR EL CEREBRO

Cuando ya incorporamos la rutina simple de buscar y observar, podemos pasar mucho más fácilmente a otro nivel de entrenamiento mental.

Tenemos un problema que resolver. Definimos el problema con una palabra. Esa palabra se convierte en un eslabón. Ese eslabón nos va a sugerir otro eslabón, y ese otro más. Vamos construyendo, en un papel o en el archivo digital, una cadena de ideas (cada palabra es una idea) y, a veces, cada eslabón puede convertirse en varias ideas. Estamos construyendo una cadena con varios hilos de eslabones relacionados. ¿Hasta cuándo? Hasta que en nuestro cerebro se produzca el famoso ¡EUREKA! que gritara Arquímedes. ¿Qué es? Es una expresión de sorpresa, satisfacción o júbilo al descubrir algo que se busca con empeño, o cuando se resuelve un problema difícil.

Este proceso se llama ASOCIACIÓN DE IDEAS o CADENA DE IDEAS. Vamos a construir una aquí, a modo de ejemplo.

Si tengo, por caso, que diseñar un comercial para un shampú, shampú será el primer eslabón. Shampú me sugiere la idea de limpieza (segundo eslabón), y limpieza me sugiere la palabra brillo (tercer eslabón). Este eslabón me sugiere dos ideas: una es oro, otra es sol. Oro (cuarto eslabón) me hace acordar a joya. Sol (cuarto eslabón alterno) me recuerda a la canción Cuando calienta el Sol. Y acá me surgen dos ¡eurekas! distintos. 

Eureka uno: podemos hacer un comercial en el que a una mujer su pareja, perdidamente enamorada, le regale un anillo de oro, como propuesta de matrimonio. Cuando la mujer ya luce el anillo en su dedo, el hombre puede ver que el cabello de ella brilla más que el anillo, y esto lo enamora más. Locutor en OFF dice que el pelo de la mujer brilla más que el oro porque usa el shampú que nosotros tenemos que vender.

 

En un primer momento, se reúne al mayor número de personas que permita una comunicación clara. Se les cuenta el problema a solucionar y todos, sin censuras ni pudores, van a exponer las ideas que se les vengan a la cabeza, por más disparatadas, locas o ridículas que sean. Lo ideal es que en esta primera parte de la Tormenta participen también personas que no estén relacionadas de modo directo con la búsqueda de la solución. Esto permitirá que las ideas que surjan sean frescas, desinteresadas y, probablemente, mucho más luminosas que los que están preocupados por resolver el problema en cuestión.

Alguien tomará nota de todo lo que se diga, sin someterlo a crítica, para poder trabajarlo luego en profundidad.

La segunda parte es FUNDAMENTAL: el recreo. Los que tiene que resolver el problema se van, por quince o veinte minutos, a hacer cualquier otra cosa… Caminar, tomar café, charlar por teléfono con sus parejas, darse una vuelta por la plaza, comprarse un chocolate, hojear una revista. Lo importante es olvidarse del asunto que se está tratando de solucionar. Esa distancia mental les permitirá abordar la tercera parte de la Tormenta con mayor claridad mental.

Comenzada la tercera fase de la Tormenta, están presentes sólo los que deben encontrar la mejor solución. Se repasan las ideas anotadas en la primera parte, se las somete a crítica, se seleccionan las más adecuadas, se las vuelve a estudiar de modo detallado y racional y se opta por la mejor solución. La Tormenta terminó, encontramos LA IDEA, y salió el Sol.

Como podemos ver, la creatividad es cuestión de ejercitar. Hay varias técnicas de entrenamiento más. Pero esas vendrán en otro texto. Por ahora, lo mejor es volver a entrenar. A las musas hay que tenerlas en constante actividad.

 

Eureka dos: una mujer está, con un grupo de amigas, en la playa. Escuchamos el tema de Luis Miguel a todo volumen. Las vemos divertidas, pero tienen el pelo muy opaco por la sal del mar. Una de ellas, en cambio, tiene una cabellera espectacular, brillante y sedosa. Locutor en OFF nos dice que si queremos terminar con el pelo quebradizo, opaco y reseco, este verano usemos el shampú que tenemos que vender.

Estos ejemplos simples, un poco tontos, y bastante trillados, sirven para explicar esta práctica creativa, pero es importante puntualizar que cada eslabón debe surgir del inmediatamente anterior en la cadena asociativa. No todos del primero. Si nos quedamos siempre pensando en el primer eslabón será muy difícil que el eureka ansiado se produzca.

Otro ejercicio creativo de complejidad media es el llamado SUEÑO DELIBERADO.

Todos lo experimentamos alguna vez: un problema nos tiene preocupados y no podemos encontrarle solución. Nos vamos a dormir y nuestro cerebro, que nunca duerme, sigue trabajando. En medio de la noche tenemos un sueño genial que nos trae la solución que buscamos. Es tan fuerte la satisfacción que sentimos que el sueño nos despierta. Abrimos los ojos y, contentos, pensamos que a la mañana vamos a llevar adelante esa solución. Nos volvemos  dormir, relajados y… A la mañana nos acordamos que soñamos algo buenísimo que no podemos recordar.

Cuando trabajamos en creatividad, esta tragedia no nos puede suceder. El SUEÑO DELIBERADO como ejercicio tiene un requisito: cerca de donde sea que duermas tenés que tener un block y un lápiz para anotar, en medio de la noche, una palabra clave que te permita, en la mañana, recordar el sueño que te trajo la solución. Si no anotás la palabra clave, la idea que emergió en medio de la noche del inconsciente, con tanta fuerza que hasta te despertó, se volverá a perder en el inmenso mar del cerebro inconsciente. Y no lo vas a recuperar más.

EJERCITACIÓN AVANZADA EN CREATIVIDAD

La neurociencia nos permitió derribar un mito muy difundido. El cerebro, con sus dos hemisferios y su cuerpo calloso conector, no está partido al medio en cuanto a la actividad cerebral. No es cierto que el hemisferio izquierdo controla la actividad racional, matemática y estratégica y que el hemisferio derecho regule la actividad artística, lúdica, creativa. No.

Mapeos cerebrales arrojaron otra conclusión: cuando una persona está pensando de modo matemático se iluminan zonas en todo el cerebro. Lo mismo ocurre cuando está trabajando en una actividad artística. Esas zonas iluminadas indican cuáles son los grupos neuronales que están en actividad. Y las neuronas son de los dos hemisferios, sea lo que sea lo que estén haciendo.

Sin embargo, este mito de Hemisferio Racional / Hemisferio Creativo permitió crear una técnica avanzada para salir del bloqueo creativo: estoy hablando de la muy conocida Brainstorming, traducida como Tormenta de Ideas.

A la TORMENTA DE IDEAS, Alex Osborn la creó como un proceso que viene a segmentar la actividad cerebral en tres momentos. Es importante señalar que muchos la confunden con la ASOCIACIÓN DE IDEAS, pero es de aplicación más compleja. Parte de esa complejidad es que una verdadera Tormenta de Ideas exige la participación de muchos cerebros en la búsqueda de una solución. No se puede realizar de manera unipersonal.